Publicado por
Amanda Vargas Carrasco
Sergio Coliboro, nos recibe rodeado de cientos de acordeones, instrumentos que repara y conserva con gran dedicación, los cuales en algún momento fueron protagonistas de bodas, celebraciones, bautizos y mingas. Frente a ellos asumimos una hermosa y gran misión, darles vida nuevamente. Comenzamos a trabajar con entusiasmo, entendiendo que estos instrumentos fueron creados para ser tocados, necesitan unas manos que lo accionen y así volver a generar esa magia que ha movido a miles de celebraciones, que tanta alegría y emoción ha entregado.
Al finalizar, Sergio, junto a sus instrumentos nos demuestra el espíritu de la isla. La música nos contagia, valses y cuecas llenan el ambiente, lo que se convierte en un increíble impulso marcado por bailes y alegría que nos entrega esta música, para seguir explorando Chiloé, sabiendo que en cada rincón se puede esconder un poderoso y significativo secreto.







